El regreso del GIF: el pueblo ha hablado

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Cualquiera que interactúe con la red de una forma medianamente asidua, se habrá percatado de que el nivel de protagonismo del formato gif (esas imágenes en movimiento que podemos ver en loop en cualquier web o red social) ha ido subiendo progresivamente en los últimos tres/cuatro años. Es interesante ver como el poder popular ha sido el causante del ascenso de este formato que hasta hace relativamente poco estaba olvidado.

Pongámonos en situación: el gif es uno de los primeros formatos en formar parte de las páginas webs primigenias. De hecho, el formato nació allá por 1987, con lo que queda en evidencia que no estamos hablando de algo nuevo. Todos los que tenemos cierta edad (tampoco tanta) podemos recordar páginas webs a las que estos elementos en movimiento las dotaban de un aura realmente kitsch. Como ejemplo que increíblemente sobrevive en la web, tenéis a vuestra disposición el site que se creó para la película Space Jam allá por 1996: si navegáis un poco podréis ver como el gif es un recurso que se utilizaba hace ya veinte años. Con el tiempo, con el mayor protagonismo del diseño gráfico y de interfaz en el mundo web, el gif iba desapareciendo de los sites más allá de las campañas display.

regreso del gif

Decíamos que es el poder popular el que ha rescatado este formato porque hemos podido ver cómo de su resurgir, cuyo punto de partida podemos datar en 2011 si nos ceñimos a los datos de Google Trends, tienen bastante culpa los foros. En ellos, ya desde bastante antes, los usuarios dotaban de más poder comunicativo y humorístico sus comentarios con el uso de gifs animados. Esta tendencia, prácticamente acotada a la parcela más “amateur” de internet (foros, blogs de carácter no profesional, Myspace, Tumblr…), empezó a expandirse debido a que los redactores web se dieron cuenta del potencial del gif como arma para retener la atención de todo aquél que accediese a sus sites.

Un claro ejemplo de la popularidad que puede alcanzar el formato gif fue el fenómeno #: a partir de una escena de John Travolta en Pulp Fiction, un particular obró una animación que, si bien en el momento de su creación en 2012 no tuvo repercusión alguna, a partir de una reconversión de la misma en 2015, logró más de tres millones de reproducciones en diez días, infinitas versiones y un legado que aún perdura en la red.

Confused Travolta

Las redes sociales (de nuevo una herramienta online con mucho carácter “popular”) son un elemento clave en la revitalización de esta perfecta evolución del meme. Twitter acaba de lanzar un buscador de gifs para potenciar aún más la difusión de los mismos. Facebook, que en sus inicios permitía su uso, hace once años decidió apartarlos de la red social para evitar impactos negativos en su Newsfeed. Pero el año pasado, tras darse cuenta del juego que podían dar entre sus usuarios y de su enorme nivel de viralidad, decidió volver a permitir su uso a través de otras plataformas. Entre esas plataformas, y aquí es donde vamos al meollo del asunto, se encuentra Giphy.

Giphy es la plataforma de recopilación y difusión de gifs por excelencia. En ella puedes encontrar un gif para cada situación, para cada sentimiento a expresar, para cada matiz, con toda una gama de personajes de la cultura pop en sus más célebres apariciones. Sus inversores cifran su valor en unos 300 millones de dólares, y estamos hablando de un site con tan solo tres años de vida. Giphy, sin ser los inventores del movimiento gif, son el máximo exponente de su triunfo, y de nuevo el secreto son los usuarios, el pueblo. Si alguien siente que solo puede expresarse a través de una imagen en movimiento concreta de su imaginario, puede crearla y subirla, y a partir de entonces compartirla con sus amigos, y, por qué no, con el mundo. La asociación de Giphy con las más importantes redes de Social Media es una de las claves de su valor actual.

regreso del gif

Es curioso como el valor del gif crece de tal forma que más bien parece algo totalmente novedoso (desde hace poco podemos incluso verlo en televisión). No sé si los medios, las marcas o el mundo se han dado cuenta tarde de su valor; de que es el formato perfecto. Tiene la duración justa para expresar un valor o sentimiento, tiene dinamismo, y es súper efectivo en un mundo cada vez menos paciente. Su formato es muy particular y eso lo convierte en una forma de expresión única. Y a ello hay que sumarle que es muy ilustrativo, sirviéndonos para explicar gráficamente un concepto o proceso de una forma rápida y eficaz.

Es una temeridad en un panorama tan cambiante como el actual decir con certeza que el gif ha vuelto para construir su reino y quedarse, pero lo que sí tenemos claro es que hay que aprovechar su potencial… y que nos encanta.

¡Larga vida al gif!